Ya no corro sin él
Antes salía con una botellita en la mano y en las salidas largas enseguida se hacía pesado. Con el chaleco, por fin llevo el agua encima y puedo beber unos sorbos cuando lo necesito sin pararme. La bolsa de 2 L de regalo es muy práctica para las salidas largas. Y lo mejor: una vez bien ajustado, el chaleco no rebota a cada zancada. Mucho más agradable.












